Nueces para mantenerse joven
y saludable
“El secreto de la eterna
juventud podría residir en la melatonina” a
esta conclusión se llegó tras los
estudios realizados por un grupo de investigadores
del Departamento de Fisiología de la Universidad
de Granada, dirigidos por el profesor Darío
Acuña Castroviejo.
La melatonina segregada de forma natural por el
cerebro, tiene la propiedad de retrasar el envejecimiento
del organismo gracias a sus propiedades antioxidantes.
El problema es que nuestro cerebro deja de producirla
alrededor de los 30 años.
Los investigadores concluyeron que una dosis de melatonina al día a partir
de los 40 años neutraliza los efectos del envejecimiento aumentando la
longevidad.
El equipo de investigación
aplicó un tratamiento a base de melatonina
en ratones de laboratorio. A los 10 meses (70
años en humanos) los ratones experimentan
síntomas del envejecimiento como: pérdida
de pelo, reducción en su capacidad de movimiento,
formación de tumores, etc. Sin embargo,
los ratones que recibieron melatonina a partir
del mes de su nacimiento, no registraron dichos
síntomas.

Está por confirmar que la melatonina produzca los mismos efectos en humanos,
pero el grupo de expertos cree que es muy probable que así sea, por lo
que continuarán con sus investigaciones, esta vez con humanos. El objetivo
es producir un producto, con la dosis diaria adecuada de melatonina. La comercialización
de dicho producto podría llevar años, por lo que los investigadores
recomiendan consumir alimentos ricos en melatonina.
Muchos alimentos naturales contienen melatonina
-como el maíz, los tomates
y las patatas- pero la cantidad de este tipo de hormona que presentan las nueces,
es muy superior a la encontrada en el resto de los alimentos, además de
ser fácilmente asimilable por el organismo.
En un estudio realizado por el Dr. Reiter, especialista
en Neuroendocrinología,
se demostró que las nueces son una gran fuente de metalonina. El neuroendocrino
norteamericano destaca en su trabajo que “el consumo de nueces triplica
los niveles de melatonina en la sangre”.
El valor de las nueces para la salud no solo estriba
en la melatonina sino en el conjunto de su composición -si tomamos melatonina en comprimidos sólo
estamos tomando melatonina- pero las nueces aportan otros compuestos que nuestro
organismo necesita y que las convierten en un alimento muy especial.
Investigadores noruegos y estadounidenses realizaron
un listado con los alimentos de consumo habitual
que contienen la mayor cantidad de antioxidantes.
Tras analizar 1.000 alimentos, los expertos concluyeron
que las nueces son el alimento que mayor cantidad
de antioxidantes contiene -los antioxidantes ayudan
a prevenir numerosas enfermedades cardiovasculares,
el cáncer o la diabetes- los
estudios señalaron que las nueces poseen 20 veces más unidades
de antioxidantes que alimentos considerados ricos en estos compuestos, como las
naranjas, las espinacas o los tomates. Entre los antioxidantes presentes en las
nueces están la vitamina E, los polifenoles y los oligoelementos, selenio,
cobre, zinc y magnesio.
Otros trabajos como el realizado por un equipo
del Hospital Clínico de
Barcelona encabezado por el doctor Emilio Ros, han demostrado los beneficios
de las nueces en la prevención de las enfermedades cardiovasculares debido
a su contenido en ácidos grasos omega-3 y omega-6. El trabajo demostró que
con el consumo de nueces “se prevenía el efecto adverso de la grasa
animal sobre las arterias"
Un interrogante que podríamos plantearnos acerca de las nueces, es si
su contenido en grasas produce, o no, un aumento del peso corporal. Según
Joan Sabaté, del departamento de Nutrición de la Escuela de Salud
Pública de la Universidad de Loma Linda, en California, “en los
estudios realizados con nueces no se ha producido un aumento de peso en los participantes”.
Al contrario de lo que podría suponerse una dieta que incluya el consumo
de grasas “saludables” como la que contiene las nueces ayudan a perder
peso y mantenerse en él, durante más tiempo que las dietas en donde
se suprime todo tipo de grasas.
Por todo lo expuesto, no estaría de más añadir las nueces
a nuestra dieta diaria. Aunque no alcancemos la “eterna juventud”,
contribuirán a que disfrutemos de una vida más sana.
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